| |
Río
Duero, encañonado;
y, con tus aguas en calma.
Por la presa encajonado.
Traes la paz a mi alma.
Eres admirado por largo.
Serpiente de manso letargo.
Desde el Picón de Felipe,
curvilínea, que haces de
límite,
conviertes, en dulce, lo
amargo. |
Te
saludan al pasar:
Jaras, pantorros, viñedos.
Carrascos, fresnos y limoneros,
y, naranjos con flores de azar.
Castaños, chopos,
olivos,
ojaranzos y almendros en flor.
Los saludas con suave
clamor,
quedando, por tu grandeza,
cautivos. |
|